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LAS LÍNEAS DE EDUARDO COHEN

                                                                    NOÉ JITRIK, 1991

Recato es una palabra que conviene a la figura -digo figura y no sólo persona- de Eduardo Cohen. O quizá más bien delicadeza. O las dos juntas. Me imagino que ambas son como calles paralelas que al mismo tiempo se cruzan y que producen, en el punto en que se tocan, un efecto de máscara, sin que eso quiera decir que haya habido un ocultamiento o un deseo de hacerlo.

Quiero decir que recato y delicadeza, cualidades que son al mismo tiempo líneas, de conducta o de sentido, constituyen el esquema central de su trazo de artista, en el cual las líneas físicas que cualquiera puede ver, poseen ese mismo carácter, son recatadas y delicadas pero no en sí, como si meramente adhirieran o pertenecieran a un estilo personal, sino que están al servicio de algo tumultuoso, anterior, que el efecto que produce su cruce intenta siempre amortiguar.

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